Analitics

miércoles, 14 de noviembre de 2012

La huelga nada general

Existen muchas maneras de medir el éxito o el fracaso de una convocatoria como la de hoy. 
Industrialmente se suele usar el consumo eléctrico, tan usado en otras ocasiones por los sindicatos, en esta ocasión lo rechazan porque dicen que el gobierno lo ha manipulado. 
Sin embargo cada vez este tipo de mediciones son más automáticas  y por tanto menos manipulable que hace unos años, por lo que se puede hacer la lectura a la inversa, dado que además, en esta ocasión es un dato contrario a los sindicatos, da que pensar mal. Lo mismo que todos aquellos que hemos sufrido en alguna ocasión la actuación de los piquetes supuestamente informativos no podemos sino esbozar una media sonrisa cuando, siguiendo la estela de los grupos antisistema y violentos, que han ocupado las convocatorias pacificas del antiguamente esperanzador 15-M, comienzan a acusar de ser policía infiltrado a cualquiera de los matones que, acompañando sus piquetes y con sus pegatinas e insignias, es pillado en actitud violenta.

Pero, como decía un locutor en la radio, la medida de la huelga basta con tomarla mirando alrededor: en mi empresa, de unos sesenta que somos solo he echado a faltar a un miembro del departamento  dicho sea de paso un arribista, pelota y traicionero dispuesto a clavarte un cuchillo a la espalda si ve en ello la posibilidad de ascender. No digo que en todos los casos sea así, posiblemente haya quien ha ido a la huelga por convicción y en coherencia con el resto de sus actuaciones. Yo solo cuento mi experiencia, hoy que no podía faltar aquí.
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