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miércoles, 14 de abril de 2010

Redes para no informáticos (bis) Cliente servidor o peer to peer

Os deje el otro día con el problema que me planteaba un amigo. Aunque ha pasado demasiado tiempo, voy a tratar de retomarlo. Dada la extensión que me estaba saliendo solo plantee un esbozo de situación. Hoy me apartaré de las cuestiones técnicas, a las que volveré más adelante, para hablar de la filosofía de los programas P2P (abreviatura de peer to peer) lo que se puede traducir como “par a par” o “compartir entre iguales”.

Idea que si no nació sí se popularizó con el hoy extinto programa Napster y que hoy día implementan varios sistemas diferentes como emule, ares (buscar más) o bit torrent. Pero aunque la filosofía es compartir entre iguales, en el sentido que todos toman y aportan ficheros, podemos parafrasear a George Orwell en Rebelión en la Granja y decir que “todos somos iguales pero unos son más iguales que otros”. Es decir: aunque todos comparten ficheros es necesario que algunos gestiones el tráfico y acepten peticiones, poniendo en contacto dos ordenadores que no son capaces de mostrar su existencia al exterior. Algunos de estos servidores, con nombres y direcciones fijas, son permanentes, otros solo son ordenadores domésticos en los que “se han abierto los puertos”.
Se que algunos, sobre todo en sectores que se han dado en llamar “oficiales” están contra las redes peer to peer y cualquier defensa, o extensión del conocimiento, de las mismas les parece piratería, cuando las redes en sí, como la misma Internet, no son más que una herramienta y su bondad o maldad depende del uso que se haga de ella. Lo mismo que un cuchillo se puede usar para cortar un filete o para matar a una persona, las redes per to per pueden usarse para compartir nuestras creaciones, de forma alternativa a las grandes distribuidoras (Estopa, por ejemplo, es una caso de grupo musical que se popularizó gracias a la existencia de Napster sin discográfica ni marketing… antes que estas los atraparan) en campos como ilustración, creación literaria (por medio de eBooks o pdf) musical, audiovisual o informática.
Además, con independencia del buen o mal uso de estas redes, de las que ahora reniegan muchas compañías de telecomunicaciones, debido al tráfico que generan, debemos recordar que han sido estos sistemas los que, paradójicamente, han popularizado y extendido el interés de los usuarios por disponer de conexiones permanentes a Internet, por las que muchos de ellos están pagando bastante más de lo que hace unos paños pagaban por la mera línea telefónica.

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