Analitics

domingo, 21 de febrero de 2010

Diga 36

Primer cuento de una serie de tres que titulé Humanos.
Planeta Tierra día 3 de junio del 3636 (3-6-3636), una fabrica indeterminada bajo el subsuelo:
Llevaba 36 horas de su turno de trabajo cuando se inicio la huelga. Alguien desconecto la electricidad y todas las maquinas de la fabrica se pararon. Todo el mundo dejo de trabajar. Una voz hablo:
-”No os voy a entretener mucho. Todos sabéis lo que pasa. Llevamos días tratando de negociar con los patronos y no hay forma. No aceptan nuestras condiciones. Por eso, después de 36 días de negociaciones, hemos decidido la huelga. Durante los dos próximos medios turnos, las 36 horas que quedan de este y las 36 primeras del siguiente, no trabajaremos. Ni lo que es aun más importante iremos a las revisiones por S.S. Si los amos, esos malditos y explotadores patronos no son razonables no produciremos. Todos sabéis que esta huelga es ilegal. Todos sabéis que si no paramos todos, los que lo hagan, podrán ser despedidos, o peor aun recibir terapia de reciclado. Pero si todos paramos no podrán hacerlo. Significaría tener parada la fabrica demasiado tiempo. Perderían más dinero que cediendo. Como sabéis hemos tenido que buscar en la historia humana. Retroceder en el pasado hasta el inicio de la era atómica, para encontrar tan drástica solución. Solo durante ese siglo, el anterior y el posterior se produjo lo que nosotros volvemos a utilizar: la huelga.


Todos sabéis, por que se os ha informado de ello, que, entonces, al que no paraba se le insultaba y aun se le golpeaba. Bien. Nosotros somos seres civilizados y razonables. Si alguien no quiere para puede seguir. No se tomara ninguna medida contra él. Pero quien trabaje debe de saber que arriesga a los demás al reciclado social.”
Y diciendo esto se dirigió, ya, hacia la puerta. Tras él salieron todos los demás.

En la puerta les esperaban multitud de policías y, sobre todo, los representantes de los temidos amos: los directivos.
-Os advierto -dijo uno de ellos- que si no volvéis al trabajo seréis despedidos.
-¿Todos? -respondió una voz burlona.
-Bueno eso se vera. Volved al trabajo. No creo que os gusten los centros de reciclado social.
-No -dijo el que había hablado antes a los trabajadores, presentando un diskette de ordenador-sin que negociemos nuestras condiciones.
-Bueno veámoslas -repuso uno de los patronos, sacando un lector y metiendo el diskette en él- “Un salario igual que los patronos”. Esta es inaceptable, no lo tenemos ni nosotros, veamos otra.
-¿Por qué? -preguntó uno.

-Por que los patronos son los amos y vosotros, e incluso nosotros, los esclavos. Por que las fabricas, casas, diversiones, S.S. y aun nosotros mismos les pertenecemos. Veamos la siguiente: “Descanso semanal, y derecho de disfrutarlo al sol”. Inaceptable, solo nosotros podemos salir al sol. Además, eso cuando vamos ha hablar con los Amos. Por otro lado ¿Quien os ha enseñado a vosotros el concepto de sol.
-Lo hemos aprendido -dijo una voz-como el de huelga.
-Bien -repuso un directivo- pero eso esta prohibido por el gobierno.
-Pues que se cambie la ley -dijo uno de los obreros
-Sí que se cambie -corearon.
-No podemos, el gobierno no quiere.
-Vosotros sois el gobierno -repuso uno.

-No -dijo el directivo-. El gobierno son los Amos. Pasemos al siguiente tema: “El derecho a tener una familia y… ” -cortándose bruscamente- No pienso seguir leyendo más necedades. Si queréis hacer huelga os atendréis a las consecuencias pero no es este el lugar ni el momento para negociar. Aun más, dudo que haya alguna negociación.
-Bien -dijo uno de los obreros- entonces nos vamos.
Y pacíficamente salieron todos, uno por uno.

Exlimp, con todos los demás se dirigió hacia la ciudad. Entro en un bar. Estaban dando las noticias. El locutor hablaba mientras sacaba una vista de la fabrica:
-”… y en estos momentos, como primera medida, ya se ha dictado ordenes de búsqueda de todos los miembros del turno B -ese era el turno de Exlimp- para someterlos a reciclado social en el centro S.S. más próximo. Esta, como todo el mundo sabe es la medida normal después de un despido por conflicto. Se ignora aun si el turno A, que debería de entrar antes de 36 horas, se presentara o no. Y ahora conectamos con nuestro corresponsal en Marte para recibir noticias de la guerra civil en la ex-colonia. Como todos el mundo sabe un grupo de corporaciones de Rockwell City acusaron al actual gobierno de ser un títere del terrestre y tras ser declaradas en rebeldía iniciaron un guerra en la que ya se han destruido…”
Exlimp dejo de prestar atención y busco al camarero:
-¿Donde puedo conseguir un terminal?
-Allí -señalando un cuarto- esta la sala. Pero para que…

Exlimp se fue dejándolo con la palabra en la boca. Eran viejos terminales industriales, desechados, que habían sido reconvertidos en maquinas para conectar a la red.
-Tanto mejor -pensó Exlimp- seguro que hasta funcionan con trifásica -dijo quitando uno de los terminales y dejando al aire el enchufe- exacto. Bueno mejor.
Y tomando el cable lo pelo. Tomo un extremo en una mano y, con decisión, agarro el otro con la otra. Recibiendo una potente descarga. Tras diez segundos quedo tendido en el suelo.
Treinta y seis horas después fue recogido por los miembros del Servicio de Seguridad, más conocido como S.S.
-Otro que le ha dado por pillarla -dijo uno de ellos.
-Mejor -repuso el otro- prefiero estos que se emborrachan con la corriente alterna y se quedan fuera de línea, al anterior que hemos tenido que capturar, que se ha puesto violento, me ha abollado un brazo y casi me rompe el motor del codo.
-Sí. La verdad es que ha habido muchos problemas con la serie 36.
-Ya. Y muchos de ellos son adictos a la corriente alterna.

-Yo la probé una vez -responde el más veterano- Sí. No me mires así. La probé. En los cursillos de especialización de hace tres años. La idea era que si experimentábamos como era, nuestra IA podría tratarla mejor.
-¿Y…? -preguntó temeroso.
-Pues la verdad no lo creo. Yo no he descubierto ningún método para tratarla.
-No. Si me refiero a que se siente.

-Pues fue como si estuviera flotando. Has hecho el curso de simulación de reparaciones espaciales ¿no?
-Sí.

-Pues es algo parecido. Como si te balancearas continuamente. Y sólo fueron 36 voltios. La verdad no se que pasa con la trifásica pero si el balanceo va en proporción a la tensión creo que me marraría hasta expulsar el aceite de mis articulaciones. Bueno basta de hablar. Cógelo, metámoslo en la furgoneta y llevémoslo al centro de reciclado.
Escrito el 19-2-1993 en clase de Robótica de 8 a 10 de la mañana y retocado los días 19 y 22 de febrero en su posterior transcripción al ordenador.
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