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viernes, 12 de febrero de 2010

Un Lugar Bajo El Sol

Juan era un orco pobre, que no siempre es lo mismo que un pobre orco, pues Juan era feliz así. No se metía en líos, pues decía que para que iba a pelear si ya tenía su lugar bajo el sol, cierto es que no da mucho el cultivar el arroz de los pantanos, y aun lo poco que da se lo llevan los soldados del duque, pero aun le queda algo para pasar. Por eso es pobre. De que, comenta con sus amigos, le serviría ser un rico soldado del duque si lo matan en la batalla, como le paso a su hermano. No, él no ha querido aprender nunca a manejar una espada, ni un escudo, o armadura, de esta forma, cuando los instructores del duque lo inscribieron, como “Voluntario”, para el ejército del duque, fue tan mal guerrero que lo expulsaron.
La vida en los pantanos es difícil, y él lo reconoce, pero al menos es pacifica, en contacto con el agua, los pájaros, las flores, y demás. Además todos los años por la época de la cosecha ve a su primo, que viene con los soldados del duque a recoger los impuestos. Lo que es, prácticamente, toda su cosecha. Claro que su primo, y no por ser familia sino para que no diga su relación, siempre le deja algo más que a los demás, lo que le permite no tener que cazar para vivir, pues odia matar, incluso a los animales.


La verdad es que Juan no acaba de comprender eso de los impuestos. Según su primo, que de eso sabe mucho, pues ha llegado a ser cabo y manda un grupo de seis orcos, los impuestos son para pagar al ejército que le protege. Cuando le Guardian Orcopregunto que quería decir con eso de protegerle, su primo, le contesto, que era impedir que los ejércitos enemigos llegaran a sus tierras y se las arrasaran. Juan dijo que bien que ya entendía, pero seguía sin entender, pues, se preguntaba, ¿Como pueden protegerle, a él, unos soldados que están luchando en las lejanas fronteras del país? ¿Y por que él, que esta a dos millas de la capital y a mas de 15 de las fronteras, va a necesitar protección? ¿No seria más lógico que pagaran a los soldados solo aquellos que necesitan protección, en lugar de él, que no la necesita? Pero claro, como los soldados, que vienen por los impuestos, tienen armas y él no, pues tiene que pagar. Además, aunque las tuviera, él no sabe usarlas y no quiere usarlas. ¿De que le servirían? Aunque llegasen los enemigos, como dice su primo, por que se iban a meter con él que no es mas que un pobre orco pobre. Se meterán, claro, con su primo y los suyos pues les pueden atacar, o con sus jefes y generales que van siempre cargados de oro. Pero con él… No imposible. ¿Que tiene él que pueda desear un supuesto y lejano enemigo? Solo su cosecha. Y, si lo matan, quien la va a recoger para el que mande, sea su primo u otros.
Todo esto iba pensando mientras sembraba los campos de arroz, en los que todos los años trabajaba, cuando vio unos hombres a caballo dirigirse hacia él. ¿Que buscaran esos extranjeros? se pregunto al verlos. Seguro que se han perdido y quieren que les diga el camino. Dejo de sembrar y se dirigió hacia ellos, con el fin de facilitarles la información que quisieran, cuando al verlo uno de la tropa grito: “A POR EL MALDITO ORCO”, y sacando todos sus espadas y arcos lo traspasaron, acribillaron y cortaron la cabeza mientras el pensaba “¿Por que?”.
Juan no sabia que las tropas de duque, dueño del territorio de los orcos en el que él vivía, habían tenido hacia dos días una total y absoluta derrota en la “lejana frontera” a unas 15 millas. Y que tras de estos pocos hombres un ejército, de miles, se dirigía a la capital. El que pensaba que ese “lejano ejército” de la frontera no le protegía, se entero por fin de hasta que punto, año tras año, le había protegido. Se entero por fin, de lo que otros habían tenido que pagar, a gusto o no, para que él tuviese una vida tan tranquila. Pero lastima fue que para eso Juan tuviera que perder SU LUGAR BAJO EL SOL.
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