Analitics

jueves, 18 de febrero de 2010

¿Un Futuro Mejor?

Eran las doce de la mañana del día 24 de diciembre del 2051. En casa de A. Stromag Natalia, su esposa, ayudada por R. Virgin estaba preparando la mesa para la cena de Nochebuena. Iban a ser muchos casi cincuenta los invitados de esta noche. Para todos seria la ultima Nochebuena en la Tierra. Dos días después, el 26 partirían hacia la estación orbital y tras una semana de adaptación, recién comenzado el nuevo año, partirían en la Majorfly Two hacia el planeta Afrod (llamado así en honor a Afrodita, la Diosa Griega de la fertilidad, ya que el planeta era tan fértil que en solo tres años había sido posible terraformarlo) segundo planeta de la órbita de Alfa del Centauro, en el primer viaje, con colonizadores civiles, de la historia interplanetaria.
Puesta de sol Fue una bella despedida y una larga sobremesa. Luego a empaquetar para partir hacia un posible futuro mejor, pero en un presente exilio.
Las cosas, en la Tierra, no eran lo que parecían. Tras la caída de los totalitarismos y la institucionalización de la democracia mundial (salvo excepciones) la ONU se convirtió en una especie de gobierno planetario, de un planeta en el que se prohibieron los ejércitos, salvo para los Cinco Grandes (USA, la CEI, China, la CEN (Confederación Europea de Naciones) y la LANM (Liga Árabe de Naciones Moderadas)) que son los que verdaderamente la dirigían. La situación se complico, cuando la nave USS Nimizt aviso de la habitabilidad del planeta C.Alpha.2 y, a cambio de dar a la ONU un control formal, USA obtuvo el control real. También se empeoro tras la ley Maxwell, promulgada por USA en octubre del 2049, por la presión de los sindicatos , y ratificada posteriormente por la ONU, en enero del 2051, por la que se prohibía en un plazo de cinco años el diseño y construcción de robots con forma humana. Aun a pesar de las protestas de los diseñadores y de las garantías de seguridad dadas por estos.
Camino de su nuevo hogar Natalia dijo:
-No se por que Adán, pero tengo el presentimiento de que no llegaremos nunca.
-No digas tonterías, mujer, claro que llegaremos. El salto taquiónico esta hoy día muy probado, gracias a los robots, y es bastante seguro, adaptándose los tiempos positivos e imaginarios negativos, de forma que no tengamos sensación de que pasa el tiempo en todo el viaje.
-Sí ya lo sé. Pero hay algo más.
-¿Que mas puede haber, mujer?
-No lo sé. Es sólo una rara sensación.


Tras varios saltos sin ningún problema, se apagaron todas las luces blancas, encendiéndose las rojas, y sonando por los altavoces:
-”Preséntense con urgencia en el puente de mando Luis Ocaña, encargado de Comunicaciones, Pierre Lebois, jefe técnico de Robots, Adán Stromag, jefe de la misión científica,….”
-¡No!, si ya lo decía yo.
-Será algún fallo técnico ve y te convencerás.

Y se dirigieron hacia el puente de mando. Al llegar les informo el capitán: La situación era delicada, habían salido por causa de una masa extraña, que ya han descubierto como agujero negro, pero tras modificar los cálculos de salto, y antes de poder hacerlo, ha aparecido un par de naves del ejército federal con ordenes bastante tajantes: “Destrucción total de todos los robots y detención de todos los diseñadores, es decir, de toda la misión científica. El gobierno ha decidido situar Afrod bajo la ley marcial y prohibir los robots y todos sus desarrollos posteriores. Dentro de diez minutos esperan la contestación.”
Pasaron esos diez minutos y un general apareció en la pantalla:
-Bien señores que han decidido.

-¿Sabe que lo que dice es ilegal, y que cuando nos lleve a la Tierra para un juicio, la opinión publica se lo pondrá muy difícil?
-Se equivoca, tengo ordenes estrictas del gobierno federal, ratificadas por la ONU y los otros cuatro grandes. Y, por cierto, no irán a la Tierra, serán juzgados en esta nave militar por rebelión y actos subversivos.
-No le creemos general.
-Pues lo siento porque mis ordenes son tajantes y si no se rinden serán destruidos.
-Pues no nos rendimos.
-Bien ustedes lo han querido ¡¡ FUEGO!!.

-¡¡NOOOOOOOO!!-fue el grito agónico de R. Virgin, que en esos momentos estaba en el puente de mando, y uniendo la acción a su palabra, tras unos horribles picosegundos de cálculos y vacilaciones influidos por la primera ley, tomo el mando direccional y lo vario, y tomo el botón de salto y lo pulso. Y la nave se movió, y la nave salto… en la única dirección posible: hacia el agujero negro. Y pasaron unos angustiosos segundos en los que nadie se notaba su cuerpo pero pensaban, en los que nadie se veía sus manos, pero sentían, tras los cuales volvieron a la realidad en un indeterminado lugar. Solo un cuerpo no estaba vertical, como antes del salto, sino en el suelo. Era el cuerpo de R. Virgin que no había podido soportar los microsegundos de angustiosa espera para que la nave reaccionara y saber, si había salvado la vida de todos los tripulantes o, por el contrario, su acción los había perdido definitivamente.
Nadie sabia lo que había pasado solo que… No estaban donde antes y R. Virgin estaba en el suelo, desconectado. Poco después recuperados de la sorpresa se dieron cuenta de algo más: Tampoco las naves militares estaban allí. Adán, dándose cuenta de la situación, pulso el botón de final de emergencia, y, trRobot androide Femeninoas dejar que se encendieran las luces blancas, tomo el micrófono conectándolo a la megafonía general y dijo:
-La emergencia ha pasado. Enfrentados a una decisión trágica entre renunciar a nuestra libertad o morir nosotros elegimos la muerte, pero un gran amigo, R. Virgin, mas rápido de reflejos que nosotros y, por que así los creamos, mas preocupado por nuestras vidas que nosotros mismos ha tomado una decisión crucial haciéndonos saltar a través del agujero negro. Sin embargo y puesto que esto no garantizaba la seguridad de nuestras vidas, él ha tenido que pagar su acción con la suya: se ha autodesconectado. Sin embargo el nos ha enseñado algo muy importante: no es que persigan a los robots por la gente que puedan dejar sin trabajo, sino porque en un mundo donde la vida de un hombre no vale un puñado de oro, en un planeta donde un niño muere de hambre, mientras toneladas de comida son destruidas para evitar que bajen los precios, un mundo en el que los hombres no se entienden, no porque hablen distintas lenguas, sino porque no desean entenderse, un mundo en el que cada hombre no es un hermano, sino un competidor, no es un amigo, sino un rival. Donde un ser humano puede ser usado y tirado por otro, simplemente porque este tiene más dinero o más poder, los robots con las tres leyes sobran, no porque vayan a generar pobreza, sino porque son nuestra conciencia, y una conciencia incómoda. Es mi deseo que en el nuevo mundo que tenemos que buscar, y no dudo encontraremos, no olvidemos a R. Virgin, y en honor a el hagamos que nuestras leyes sean análogas a las suyas. Hagamos que las hasta ahora tres leyes de la robótica sean a partir de ahora las tres leyes de la “humánica” y se reformulen:
1.- Ningún ser inteligente causara, o permitirá con su inacción que se cause, daño a otro ser inteligente.
2.- Se obedecerán las leyes y las ordenes de los superiores, que estarán inspiradas en estos principios.
3.- Solo protegiendo la libertad y la vida de todo ser inteligente podemos estar seguros de que la nuestra también lo estará.
Este es mi deseo y así lo solicito a la asamblea que somos todos robots y humanos, humanos y robots. Y ahora comencemos la búsqueda de un nuevo hogar.


A Isaac Asimov en el día de su muerte
Cuento extraído de una idea mía del año 1989.
Para aquellos que no conozcan la obra de Asimov, las tres leyes de la robótica por él definidas son:
1.- Ningún robot causara daño a un ser humano, ni por inacción permitirá que un ser humano sufra ningún mal.
2.- Todo robot obedecerá las ordenes recibidas de los seres humanos, excepto cuando esas leyes contravengan la primera ley.
3.- Todo robot debe proteger su propia existencia, siempre y cuando esta protección no entre en conflicto con la primera o segunda ley.
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